Cochabamba, sábado 15 de diciembre de 2018

Trilogía de la frontera: Todos los hermosos caballos

Sobre la novela de 1992 del escritor estadounidense Cormac McCarthy.
| Mauricio Rodríguez Medrano | 04 nov 2018



No se sabe muy bien sobre su juventud. Algunas biografías dicen que trabajó en una compañía petrolera. Cormac McCarthy empezó a publicar en 1965. Otro escritor, Foster Wallace, antes de morir colgado en su casa, y que su perro viera un cuerpo que oscilaba, dijo que McCarthy era probablemente uno de los escritores más importantes de los Estados Unidos. No concede entrevistas.

En una dijo que no entiende a Proust ni a Joyce. No entiende la escritura como adorno ni tampoco escribiría algo que no estuviese entre la delgada línea de la vida y la muerte. La trilogía de la frontera usa esa brújula.

Todos los hermosos caballos es una novela de iniciación. John Grady Cole vive en un rancho junto a su abuelo, pero éste decide venderlo. Entonces Cole decide fugarse junto a su amigo. Cruza la frontera. Esa frontera que es una línea imaginaria. Y que jamás existió.

Esperan encontrar trabajo en México. Los senderos apenas son visibles. La noche le sigue al día y los vaqueros tienen una vida plena. Cruzan abrevaderos. Duermen donde pueden. Las montañas dan paso a un desierto insondable. El desierto de México.

El ser humano es tan pequeño y frágil.

En un sendero, luego de varios días a la deriva, encuentra a un joven no mayor a los quince años. Tiene un caballo azabache, grande. No lleva montura. El joven parece escapar. Le preguntan:

“¿Hacia dónde vas?”.

“A ningún lado”.

Los vaqueros deciden dejarlo. Pero él los sigue. Ahora son tres. Y llega una tormenta. El joven del caballo negro tiene miedo y escapa. Su padre murió por un rayo. Su abuelo murió por un rayo. Él espera morir de la misma forma. Deja al caballo negro a su suerte.

Al día siguiente, Cole y su amigo buscan al joven. Lo encuentra medio trastornado y con algunas heridas. Les cuenta lo sucedido.

Hasta aquí la vida transcurre sin problemas.

El joven busca a su caballo y se da cuenta que se lo robaron. Buscará a los ladrones. La vida son las decisiones que lo llevan hasta el final. Y toda historia debería guarda un crimen.

El editor de Cormac McCarthy fue el mismo que el de Faulkner. Tal vez por eso sus primeros escritos tiene mucho de ese estilo gótico del sur de los Estado Unidos. “Todos los hermosos caballos” es una novela intensa y un buen ejemplo de la contención. Y la sobriedad.

Los vaqueros deberán luchar por su vida. Uno de ellos se enamorará. Pero en la frontera el amor está prohibido. No hay leyes y el caos es el orden del día. El orden de todo.

Periodista – zion186@hotmail.com



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