Cochabamba, domingo 24 de junio de 2018

“El Club Olympic pagó ocho mil dólares para la arena de la cancha”

Dos escenarios de beach voley quedan sin estrenar en el Chapare, señala el presidente de la institución.
| BETTY CONDORI ROJAS Twitter: @becor2002 | 10 jun 2018

Uno de los partidos de beach voley que se jugó en el Olympic, de Cochabamba. NOÉ PORTUGAL

El Club Olympic pagó 8 mil dólares para llevar arena desde el Chapare hasta las canchas de la Costanera.

Al presidente de la institución. Bernador Pavisic ahora le preocupa qué destino tendrá la infraestructura deportiva que quedó tras los Juegos Suramericanos y cómo resolverán las autoridades relacionadas con el deporte sobre el apoyo a los competidores son los dos temas más álgidos que preocupan a muchos.

Es más, hay algunos escenarios deportivos que no fueron estrenados, como las dos canchas de voleibol de playa que fueron construidas en el Centro de Alto Rendimiento en el Trópico de Cochabamba.

De acuerdo a los planes del Gobierno y las organizaciones deportivas, la competencia de voleibol de playa debía realizarse en el Chapare, a casi 100 metros sobre el nivel del mar colocándose a la par de países caribeños.

Esa situación dejaba en desventaja a los competidores bolivianos quienes entrenaron en la ciudad de Cochabamba, a 2.700 metros sobre el nivel del mar explica Bernardo Pavisic, presidente del club Olympic y presidente del Consejo Nacional de Voleibol de Playa.

Pavisic cuenta que ofrecieron dar el escenario del club Olympic para la competencia a condición de que se juegue en la ciudad.

En realidad, era a la Alcaldía de Cochabamba la que se debía encargar de ese escenario, pero debido a problemas políticos con el Alcalde, aquello no prosperó, cuenta Pavisic.

“Ir al Tròpico, deportivamente nos influía mucho. Por un tema de la altura tenemos cierta ventaja porque estamos acostumbrados acá. En cambio todos los países vinieron del nivel del mar, era como acomodarnos a ellos y perdíamos la chance de las medallas”.

El club decidió invertir no solo en el escenario, sino también en la contratación de entrenadores físicos, como Alejando Argentino.

La inversión la hizo Olympic acompañada del Comité Organizador de los XI Juegos Suramericanos (Codesur), que ha coadyuvado en cierta implementación. La arena fue llevada desde el Trópico y debe haber costado ocho mil dólares. Es un 40 por ciento más de lo normal. La arena tuvo un tratamiento especial. “Es la mejor arena que hemos traído en toda la historia de playas con un escenario espectacular. La implementación del escenario, las graderías y tarimas fueron colocadas por el Codesur.

Pavisic reclama porque hace cuatro años, apenas conocieron que Cochabamba sería sede de los Juegos presentaron al Ministro de Deportes, un proyecto, con maqueta incluida, para la construcción de un complejo deportivo para competencias de playa. Pero nunca recibieron respuesta.

El escenario fue mejorado y la competencia se desarrolló en el escenario del club Olympic de la Costanera.

“Resulta que en el Trópico construyeron dos canchas reglamentarias, con graderías y todos los implementos que no fueron estrenadas y, apuesto que en un año no va a servir para nada. Se ha hecho una inversión absurda. Ojalá se hubiera hecho en la ciudad”.

Pavisic también observa la “pelea” interna entre federaciones y clubes. “No somos autónomos, no somos independientes, pertenecemos a una federación de voleibol, una federación corrupta, maleada, que solo vela por intereses personales”.

LAS MEDALLAS

Bolivia obtuvo el décimo puesto, de 14 participantes, en la última versión de los Juegos Suramericanos que concluyeron el viernes. Pese a la localía y a la inversión de 500 millones de dólares, no logró superar sus mejores actuaciones, de los años 1978 y 1990, escribe Raúl Peñaranda.

Bolivia logró 34 medallas en total, cuatro de oro, 15 de plata y 15 de bronce. Como comparación, en 1990 (en Perú), la delegación boliviana logró 35 medallas y en 1978, siendo local, obtuvo el segundo lugar en cantidad de medallas, obteniendo 106 en total, el más alto número jamás alcanzado.

Se calcula que el Gobierno destinó 500 millones de dólares en construcción de estadios, organización de los Juegos, equipamiento deportivo y otras obras.

El resultado está a la vista: solamente un puñado de atletas bolivianos, que generalmente entrenaron con sus propios recursos, sin apoyo estatal, ganaron medallas y sacaron la cara por Bolivia. Tres de las cuatro de oro, además, estuvieron concentradas en el raquetbol, el deporte bandera de Bolivia. En las 47 disciplinas restantes, el país logró solo una medalla de oro (pelota vasca).

La falta de apoyo del Gobierno hizo que cinco atletas decidieran nacionalizarse y obtener el pasaporte de Colombia, Argentina o Perú. Ellos son los raquetbolistas Mario Mercado, María José Vargas, Natalia Méndez y Adriana Riveros; y Cristian Morales (tirador).

Premios

El Gobierno ofreció premios a quienes dieron medallas a Bolivia. En un acto para el martes dará $us 30 mil a los campeones, 20 mil a medallistas de plata y 10 mil, a los de bronce.

“Se necesita mucho esfuerzo”

La amazona paraguaya Valeria Jiménez señaló que prepararse necesita mucho dinero y esfuerzo, más aún en países en vías de desarrollo de la región.

“Ser amazonas es muy caro. El deporte poco a poco empieza a tener apoyo de las empresas privadas y sponsor. Mis papás, me apoyaron y de parte de la Federación también recibí ayuda”.

Valeria asegura que ella estudia en la Facultad de Ingeniería Forestal, pero que eso le representa un doble esfuerzo porque la colaboración no llega hasta lo educativo y “no hay un sistema que me permita llevar a distancia la carrera. Con todo lo que viajé y me tuve que preparar mis estudios quedaron postergados. El tiempo no es suficiente para entrenar y estudiar al mismo tiempo”.

Freddy Gonzales, ciclista que conmovió



El humilde anzaldeño y vendedor de bicicletas es el referente del ciclismo al conseguir un bronce inédito para el país, codeándose con la elite suramericana en este deporte.

"Yo trabajo en la tarde y en la mañana entreno, vendo bicicletas. Eso es para ganarme para los diarios. Si no trabajara no estuviera aquí".

Refirió que, además de los ingresos de su trabajo, tuvo que pedir ayuda a sus familiares y amigos que creyeron en él y que estaban convencidos de que "podía hacer algo en los Juegos".

"No te queda de otra, ayudarse entre amigos, pedir ayuda a los amigos, no hay más porque las autoridades mucho nos dejan", lamentó.

Relata que se inició en pruebas estudiantiles, para ingresar luego en un equipo local con el que participó en varias competencias.





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