Cochabamba, domingo 17 de febrero de 2019

Torrico, de apoyar en agencia de bebidas a llegar a la Verde

El jugador, en sus ratos libres, colabora con la venta de refrescos en su casa. Vive un sueño a sus 18 años.
| | 11 feb 2019 | Ed. Imp.

EL SUB 20 DE AURORA MUEVE ALGUNAS CAJAS DE GASEOSAS EN SU CASA.


La emoción y la sorpresa continúan en la familia Torrico, días después de que anunciaran que Darío, un joven jugador de Aurora que ha logrado ganarse un puesto entre los once, estará desde hoy como invitado en la Selección, en un microciclo que arranca en Santa Cruz.

Desde los 8 años, Darío tenía una rutina diaria: ir al colegio (Andrés Bello), entrenar (divisiones menores de Aurora) y ayudar en la casa (a su papá Darío y a su mamá Norma) con la agencia de ventas de bebidas, ubicada en la zona sur de la ciudad.

Cada día, se sentaba, y aún lo hace, en las puertas de la tienda de bebidas familiar y mueve o despacha cajas de gaseosas y aguas, junto a su mamá y sus tres hermanos.

Cuando terminó la escuela dedicó la mayor parte de su tiempo a seguir su sueño: ser jugador profesional. Lo que le queda de espacio libre lo sigue destinando a ayudar en el negocio de la familia. “Siempre lo haría. No me da vergüenza”, dijo.

Hace dos meses, la vida del qhochala dio un giro de 180 grados. Fue llamado a la Primera de Aurora para encarar el torneo Apertura de 2019. “Me daba algo de nervios y miedo”, dijo Darío, quien jugó los seis partidos de lo que va del torneo, ganándose el respeto y apoyo de sus compañeros de equipo y de su entrenador Marcos Ferrufino.

Ese buen desempeño hizo que cumpliera otro sueño más, el de ser llamado, aunque como invitado, a la Selección, algo que la familia “aún no asimila”.

“Ese día (viernes), mi papá, mi hermano (Josué) y yo nos encontrábamos en el complejo. En eso, mi padre recibió una llamada y le dijeron que estaba convocado. Nosotros pensábamos que era una broma de algún familiar, pero fue cierto. Nos volvimos locos y nos pusimos a celebrar. Llegamos a casa y le avisamos a mi mamá, que tampoco podía creer. Fue un momento muy hermoso”, dijo Darío, con los ojos empañados de lágrimas y con una gran sonrisa que no podía ocultar.

En casa, Darío, de 18 años, es un ejemplo para sus tres hermanos menores (Josué, de 14 años, Jessica, de 7, y Dylan, de 3), quienes lo tienen como “un ídolo”, pues cumple un rol importante como miembro de la familia.

“Mis papás me hablan, me dicen que debo seguir siendo humilde y que no me debo agrandar. Eso lo tengo claro. Esto es un pasito más en mi vida y lo quiero disfrutar”, manifestó el cochabambino, quien no olvidará que hace un tiempo su familia vivía en una casa en alquiler y el tema económico era uno de los problemas.

“Nunca me habían llamado a una selección menores, ahora tengo la oportunidad de ir a la Absoluta, un reto más, pues quiero ganarme un puesto frente a jugadores ya consagrados”.

Ahora, la situación es diferente, pues los Torrico ya tienen una casa propia y el negocio de la agencia de bebidas va creciendo. “Las cosas están mucho mejor en el hogar, más con el momento que atraviesa mi hijo. Todo está pasando muy rápido”, dijo el padre del futbolista.

Para él, lo que pasa en su hogar es fruto de años de trabajo y apoyo a sus pequeños, a quienes les ha guiado por el camino del deporte.

“Desde chico, Darío no soltaba el balón. En el colegio no me dio problemas y siempre destacó en el deporte. Siempre nos ayudó en la casa con el negocio. Vendíamos refrescos, aguas y demás para salir adelante. Ahora me alegra que esté jugando. No me pierdo ningún partido de él”, sostuvo con mucha alegría y con el anhelo de que su “futbolero” pueda ser tomado en cuenta en la Verde para los amistosos de marzo y la Copa América de mediados de 2019.

“Sería lindo y un sueño cumplido. No me imagino cómo lo tomaría todo ello, pero eso se logra con trabajo y con la ayuda de Dios”.

La mamá de Darío, doña Norma, es la más emocionada de todos los integrantes de la familia, pues nunca imaginó que su hijo mayor iba a estar entre los mejores del país. “Nunca pensé que iba a suceder esto, pero es fruto del esfuerzo que hace. Aquí en la tienda siempre me ayudó con la venta o moviendo cosas. Con esas mismas ganas iba a entrenar, siempre andaba con un balón”.

La familia entera, con una humildad y sencillez que se hace notar en la manera de hablar, espera que “este sueño” nunca se acabe y Darío pueda ser, algún día, un qhochala referente en el fútbol nacional. “Mis hermanitos me preguntaron si la convocatoria a la Selección es para la Copa América, les dije que no, pero que es parte del proceso. Me miraron como si fuera un héroe”.

Por ahora, el “pequeño” Darío seguirá demostrando, según cuenta, que no es casualidad su buen momento futbolístico.

Ayer en el compromiso de Aurora ante Nacional Potosí, en el estadio Capriles, el valluno ingresó en el segundo tiempo y, de inmediato, le dio otra “cara” al equipo. Se robó el aplauso de la gente, que se puso a gritar “Fuerza Darío” o “Eres el mejor”.

Torrico tiene contrato con Aurora por cinco años y el jugador espera que ese tiempo sirva para que pueda consagrarse en la División Profesional.



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