Cochabamba, domingo 24 de junio de 2018
CIUDAD SUSTENTABLE

Torrentes y tragedias

| | 14 feb 2018

Resulta obligado hablar de los impactos que está causando la naturaleza alterada por el hombre expresado en la modificación de los cursos de agua (ríos y torrenteras) que están dejando familias afectadas, pero también una lección a las autoridades regionales, locales y la población en general sobre la gestión integral de cuencas.

Recordemos que la Cordillera del Tunari fue sujeto de intervenciones en base a estudios científicos la década de los años ´90 contando como ejecutor al Programa de Manejo Integral de Cuencas (Promic). Este estableció las bases de intervención y se implementaron un conjunto de medidas integrales que fueron verificadas y evaluadas en su conjunto con muy buenos resultados que deberían ser replicados en el conjunto de cuencas de todo el departamento. Pero que poco duró la alegría. Hoy verificamos que lo que se implementó en más de una década fue descuidado, y que las autoridades departamentales llamadas a garantizar el manejo integral de cuencas no continuaron con su rol fundamental de articular las experiencias piloto y consolidar un plan departamental de cuencas que permita ir previniendo los problemas en base a prioridades regionales y locales. Es conocido que las cuencas más estudiadas e intervenidas precisamente fueron las cuencas Pajcha, Pintu Mayu y Taquiña que es la que ahora muestra la falta de control de los torrentes. Esto confirma que somos malos para la prevención de situaciones extremas y que la politiquería una vez más hace presa de nuestras instituciones públicas ante las necesidades apremiantes de gente pobre y de clase media que por azar del destino se asentó en proximidades de estas torrenteras. Lo que corresponde es una coordinación inmediata y una concurrencia en la gestión de financiamiento entre municipios y Gobernación para tomar con seriedad el tema de la relación asentamientos humanos y torrenteras. A partir de ello establecer las zonas de intervención prioritaria para implementar obras de control que permitan un monitoreo permanente de los torrentes de acuerdo a su dinámica especialmente en la época de lluvias. No es momento de exigir responsables y señalar con el dedo a los culpables que seguro están en otros países o en su hacienda de campo degustando exquisiteces que el abuso del poder les garantizó. En todo caso reflexionar sobre el momento crítico debe permitir prevenir situaciones extremas a futuro y, sobre todo, valorar adecuadamente los riesgos y las vulnerabilidades de tipo antrópico y de origen natural.

La lectura equivocada sobre la gestión ambiental que actualmente tienen nuestras autoridades locales y regionales debe modificarse hacia un horizonte de total apertura al diálogo sincero y coordinación interinstitucional que reporte resultados efectivos y coherentes con las necesidades reales de la población.



Tags: tragedias,Torrentes

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