Cochabamba, Bolivia, Lunes 19 de junio de 2017
Deportes
Tras vencer un aneurisma, Francisco Millares no solo cubre partidos, también pasa cursos. La historia de un periodista que ama la vida.

Pancho, el hombre que es milagro y estudia para DT

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Por: ROMINA SAAVEDRA Q. | 19/06/2017 | Ed. Imp.

FRANCISCO PANCHITO MILLARES, SIEMPRE SONRIENTE Y LLENO DE ENERGÍA EN SUS TAREAS LABORALES. DICO SOLÍS



-¿Cuál es la palabra que define su vida, don Pancho?

-Milagro.

La confesión llega como “latigazo” que espabila sin hacer uso de la fuerza física. Luego asoma la inevitable sonrisa genuina.

El feroz aneurisma (que sufrió en junio de 2016 y que de cada 100 personas solo se apiada de 1, según el propio protagonista de la entrevista) no pudo con él ni con sus ganas tremendas de repetir el parpadeo. Tampoco lo traicionó su corazón, ese músculo que flaqueó en ocasiones, pero que sigue firme, siempre al pie del cañón.

Su amor por el periodismo deportivo no es algo con lo que uno se tope a diario. El tejido de la piel de este hombre está hecho de capas de convicción y fibras de fidelidad por lo que realiza. Esa es la manera más cercana de “graficar” su ser.

Francisco Millares, Panchito para los amigos, está listo para las batallas que le proponga el destino.

La dolencia que sufrió hace un año, cuando el ambiente periodístico nacional conspiró a su favor y organizó campañas para recaudar fondos dirigidos a su tratamiento, no le impide hoy seguir empuñando el micrófono con fuerza para comentar los partidos de Wilstermann y Aurora; y desnudar los entretelones de lo que sucede fuera del campo de juego.

Su voluntad no se rompió. Aunque el aneurisma se fue por la “puerta trasera”, se encargó de dejar aviso de que estuvo allí. Por ello, el tupiceño recurre a sesiones de fisioterapia que lo ayudan a recuperar su ritmo.

Hombres inquebrantables sí los hay, este periodista, de 51 años, que hizo escuela en la calle y asimiló los conocimientos de íconos como Juan Antonio Morales (su primer jefe, en el programa La Voz del Deporte, en 1988), no es de pensamiento estático. Sigue aprendiendo.

De ahí que, hace unos meses, decidió tomar el curso para ser entrenador de fútbol. Cuando el dirigente Freddy Bolívar lo invitó a comenzar esta nueva etapa, Pancho no lo pensó mucho y aceptó de inmediato, no sin antes poner de manifiesto que el bolsillo no acompañaba al deseo.

Bolívar le dijo: “¡Igual venga! No se haga problema por eso”.

No se empapa de textos de fisiología y escucha a los docentes porque quiera ser técnico. No. Su intención es otra: nutrirse de información y tener más elementos, como él mismo describe.

Por eso, a las 18:15, asiste a cada sesión de fisioterapia con su mochila llena de libros y apuntes. El tiempo apremia y sabe que después del tratamiento debe trasladarse hacia el curso.

Cuando tenía 26 años y empezó una carrera que devino ahora en una trayectoria rica en historias, estaba muy claro su anhelo. Y él se encarga de decirlo: “Siempre quise llegar a los niveles en los que me encuentro. Estoy tranquilo, muy satisfecho”.

Nada pendiente en el tintero. Ni siquiera lo ilusiona reencontrarse con Alfonso Toto Arévalo, quien fue su jefe por 22 años en Deporte Total y con el que terminó relaciones sin un adiós, pues Pancho le ganó un juicio laboral al conductor en 2013 por haberse visto con “las manos vacías” tras un despido sin beneficios. De hecho, hace 40 días cobró algo más de 100 mil bolivianos.

He aquí al periodista, hombre y soñador que, a seis meses de cumplir 52, solo se permite doblegarse ante su propia sensibilidad.

“Ahora mismo iba viniendo de mi casa hacia acá. Escuché que gritaban: ¡dale Pancho, fuerza! Me di vuelta y era un policía”. Tras la anécdota, las lágrimas y aquí, la historia de 29 años de carrera en el periodismo resumida en un texto.

P: ¿Cómo es el día a día, de un tiempo a esta parte?

R: No creo. Estoy seguro de que mi día a día no ha cambiado en absoluto. Tengo que hacer mis actividades normalmente, cosa que me encanta y me llena de inspiración. Me siento con más ganas, con más ánimos.

P: ¿Cuál es la clave para sostener esas ganas?

R: Desde muy pequeño me encantó el deporte, en toda su magnitud. Debo destacar el empuje grande que me dio Juan Antonio Morales, de La Voz del Deporte, en La Paz. Me dijo que con actitud y sacrificio, todo da resultado. Dicho y hecho. Nunca me puse un horario ni límites para trabajar. Hoy mismo me sirve la reflexión que recibí en el 88, año en que comencé. Después me llamó Toto Arévalo.

P: Ha estado varios años con el señor Arévalo...

R: Desde el 20 de octubre del 89 comencé a trabajar en Deporte Total, en Radio Mundial, hasta 2011. Aprendí a valorar las situaciones que pasan los deportistas, dirigentes y los compañeros de trabajo. Siempre traté de encontrar algún tipo de salida, pero por la vía del camino del bien. Lamentablemente, por aquellos años no había alguna universidad para una especialización, pero seguí adelante.

P: Ha hecho escuela en la práctica...

R: La práctica en esto tiene muchísimo que ver. Así fui forjando mis conocimientos y ganándome el cariño de los amigos.

P: Todos lo conocen, incluso el Presidente...

R: Agradezco al presidente Evo por su amistad. También a Jaime Paz Zamora y a varios exmandatarios. Ahí, pues, fui viendo las diferencias entre ellos.

P: Entonces, vivió el deporte a través de la historia de Bolivia.

R: Exactamente. Esa situación hace que uno sea fiel testigo y muchas veces muy importante para evaluar el apoyo que recibe el deporte.

P: ¿Hoy podría retirarse tranquilo?

R: Sí. Todo lo que quise lo logré. Lo difícil es mantenerse aún en mi situación, pero sigo vigente.

P: ¿Cómo fue recuperar la rutina?

R: Agradezco a Jimena Rojas, quien se encargó de mi recuperación. También a Edson, quien se ocupa de mí. Voy a la sesión y saliendo me voy a la escuela de entrenadores. Estoy tomando cursos no por ser director técnico, sino para tener mayores conocimientos.

P: La experiencia con Toto Arévalo fue buena, pero no terminó de la mejor manera...

R: Más que todo fue la actitud de su esposa. No cumplió con la Ley General del Trabajo. Ellos no nos descontaron la AFP, cosa que hoy en día me deja con las manos vacías. La justicia es tan perfecta que se reconoció el error y gané el juicio.

P: ¿Ya le dieron todo el dinero?

R: Gané algo así como 100 mil bolivianos. Cobré hace más o menos 40 días. Hasta ahora no tuve la oportunidad de hablar cara a cara con Toto. Si él quisiera, no me haría problema en sentarme con él, pero si no es así, estoy tranquilo igual.

P: ¿Volvería a elegir ser periodista si se le presentara un genio y le diera la chance de ser millonario?

R: Sí. Periodista deportivo otra vez, al 100 por ciento . Esta es la acción más linda.

P: ¿Hay espacio para la melancolía en la vida de Francisco Millares?

R: Trato de llenarme de cosas positivas. Con esta enfermedad aprendí a vivir y a estar con mis hijos, que son mis tesoros.

P: ¿Cuál es la palabra que define su vida, don Pancho?

R: Milagro. Puedo vivir sin lamentarme. Eso parte de uno, de la fe.

Francisco, siempre “a todo terreno”

Está en todas las coberturas

Francisco Millares no está ausente en ninguna cobertura, ya sean partidos, presentaciones, prácticas o simplemente conferencias de prensa.

Panchito se toma su tiempo para llegar a los lugares citados y, luego, cumple con su trabajo. Entrevista a los actores del deporte, indaga y va más allá.

Siempre es bien recibido por sus colegas, quienes lo valoran no solo como periodista, sino también como ser humano, pues se trata de una persona que se muestra amigable y con valores.

Además de los trabajadores de la prensa, también es muy querido por los dirigentes y los jugadores de fútbol, quienes lo suelen saludar con un abrazo o una palmada.

Así, Millares se convirtió en el tupiceño más afamado de Cochabamba, lugar en el que radica y se siente cómodo.

A punto de cumplir 52 años, está lleno de sueños personales.

“El 80 por ciento del periodismo es calle”

“El 80 por ciento del periodismo se da en la calle y el 20 restante es fácil. Hay que sentarse en un escritorio e interiorizarse. La creatividad también tiene que estar para vender un buen producto, con parte y contraparte”. Así, Francisco Millares describe su idea de lo que significa ser un trabajador de la prensa deportiva.

Considera que es necesario dominar el aspecto teórico, aunque prevalece siempre lo práctico, aquellos saberes que se adquieren en el hecho de cubrir.

“Creo que, en el tiempo, el periodismo más serio, por las situaciones que se presentan, es el periódico, pues se trata de un documento”.

“Si se recurre a los archivos, se dará cuenta de lo marcado que queda este aspecto”, sugiere.

La posibilidad de haber podido “meterse” en el ambiente se lo agradece a su mamá Leonor, quien posibilitó que él pudiera estudiar, al igual que sus hermanos mayores.

“Mi viejita es lo más grande”, dice.

En el momento de agradecer a las personas que estuvieron a su lado cuando atravesó situaciones complicadas, Pancho saca un abanico interesante. Muestra gratitud con los fisioterapeutas, con los abogados que llevaron su caso judicial ante el conflicto con Alfonso Toto Arévalo y también con Lotería Nacional, firma que se encargó de cubrir los gastos que demandaron su tratamiento e internación.

Claro, también menciona a su familia. Especialmente a sus hijos Kevin, Estefany y Daniela, quienes son su motor indispensable para continuar adelante y superarse cada día.

FRANCISCO, EL SOÑADOR.

COMENZÓ A LOS 26 AÑOS

FRANCISCO MILLARES EMPEZÓ A TRABAJAR COMO PERIODISTA DEPORTIVO EN LA DÉCADA DEL 80. NO LE TEMÍA A NADA Y SIEMPRE INTENTABA APRENDER DE LOS MAESTROS DE LA VIEJA ESCUELA.

COMPARTIÓ “CANCHA” CON GRANDES COMO FERNANDO EL TURCO BERDEJA, QUIEN TAMBIÉN ES SU AMIGO.




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