Cochabamba, Bolivia, Jueves 12 de enero de 2017
Opinión

La “U” y lo académico

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Por: NÉSTOR ARIÑEZ R. Máster en Formación Docente e Innovación Educativa pirosofo@gmail.com | 12/01/2017 | Ed. Imp.
El mundo actual presenta nuevos desafíos para las universidades, pensemos solamente que algunos países del mundo obtienen más del 60 por ciento de su PIB a través de la generación del conocimiento, gracias a la investigación y a la innovación en diversos rubros de la industria mundial. El mundo globalizado, el uso del internet, las nuevas tecnologías relacionadas a la web, la importancia de las redes sociales, etc., son desafíos que no podemos obviar.

Sin embargo, en estos primeros días del año, las ofertas formativas en las universidades de nuestro país, particularmente en las públicas, no ha variado mucho. Siguen siendo muy requeridas carreras como Derecho y Medicina, Economía, Contaduría Pública y Administración de Empresas, sumadas a algunas ingenierías.

Lo preocupante de este asunto es que en nuestra Universidad Pública, todavía podemos encontrar mallas curriculares (¡para no hablar de diseños curriculares, que algunas carreras no poseen!) de hace cuarenta años atrás. Tuve la oportunidad de hablar, hace algún tiempo, con una directora de carrera que me decía que es casi imposible pensar en un rediseño curricular porque existen “dinosaurios” que no están dispuestos a dejar o cambiar “sus” materias y que tienen un fuerte peso político en la Facultad.

Muchas Facultades deberían comenzar a realizar evaluaciones curriculares consultando acerca del nivel académico y de la utilidad de lo enseñado, tanto a docentes como a estudiantes. Deberían también buscar a sus egresados para recabar información acerca de sus éxitos y dificultades y consultar cómo su formación universitaria ha influido en su carrera profesional. También será necesario convocar a los colegios de profesionales ya que ellos, estando en el medio, tienen una perspectiva desde el mundo laboral. Finalmente, los expertos podrían aportar acerca de las nuevas tendencias y hacia dónde se dirige determinada carrera. Toda esta información podría ser relevante para los rediseños curriculares.

En distintos países de Latinoamérica no basta con poseer un título profesional, las entidades acreditadoras evalúan año tras año a los profesionistas. En algunos países por ejemplo, el título profesional es renovado y acreditado si es que el profesionista ha obtenido un número de créditos académicos (cursos cortos universitarios) acerca de temáticas de actualización profesional. Por ejemplo, un contador público debería actualizarse anualmente en las nuevas normas del país o en temáticas referidas a impuestos. Solo de esta manera su título tendría vigencia.

Esto sugiere una conexión entre la vida profesional y la universidad. Por este motivo, es necesario repensar la permanencia de algunas carreras universitarias. Toda iniciativa formativa de las universidades debería responder a demandas del país y los objetivos de desarrollo de cada Estado. Esto significa que no se trata simplemente de hacer estudios de mercado para abrir una nueva carrera, sino también de verificar si su apertura contribuye al desarrollo y a las metas del país.

Podría parecer que este punto de vista peca de ingenuo y sesgado. Sin embargo, creo que es necesario comenzar a debatir los temas académicos dentro y fuera de la universidad. La finalidad de la universidad es formar profesionales innovadores e investigadores generadores de conocimiento, que contribuyan al desarrollo de nuestro país.

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