Cochabamba, Bolivia, Miércoles 19 de diciembre de 2012
Editorial

Reestructuración de la Caja Nacional de Salud

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19/12/2012 | Ed. Imp.

Imprescindible.

La reestructuración de la Caja no es sencilla porque es una entidad con problemas complejos, pero se tiene que dar porque es imprescindible para los asegurados.

La posesión de un nuevo gerente de la Caja Nacional de Salud (CNS) sería el inicio de un proceso de reestructuración de la entidad aseguradora para mejorar la calidad de atención a los asegurados y la transparencia de esta institución, que siendo fundamental en la seguridad social, mantiene una crisis y descrédito respecto al manejo de sus recursos económicos.

Si bien se sostiene que se iniciarán los primeros pasos para cumplir con la reestructuración priorizando algunas acciones necesarias para concretar el fortalecimiento institucional, la problemática de la CNS será analizada también dentro del marco de la Cumbre Nacional de Salud que ha sido convocada para las primeras semanas del año entrante.

La Caja Nacional de Salud es una institución imprescindible en la atención de la salud de los trabajadores y de sus beneficiarios y su existencia está unida al mismo desarrollo de la seguridad social, pues a partir del inicio de sus actividades desde 1956 en una etapa que comprende la promulgación del Código de Seguridad Social y luego de su Reglamento, se dieron pasos importantes para su desarrollo.

Mucha gente se pregunta qué sucedería sin esta entidad aseguradora, porque pese a carencias y defectos, brinda servicio a miles de personas, que de otro modo, estarían deambulando entre la medicina privada y los centros asistenciales sin mayores esperanzas de una atención segura y comprometida con los postulados de la seguridad social. Es cierto, y nadie puede negar, que la institución tiene problemas como la falta, muchas veces, de medicinas, atención más eficiente, pero sobre todo de un mejor manejo administrativo, económico y financiero. Se trata de una de las instituciones más grandes de la seguridad social ya que representa el 92 por ciento de los asegurados.

En muchas oportunidades se anunciaron planes de reestructurar la Caja, pero en otras tantas, todo quedó en anuncios, o cuando se empezaban a dar los primeros pasos, surgían casi de inmediato las interferencias, por una serie de estructuras internas que se convertían, precisamente, en una especie de círculos que ponían piedras en el camino, algunas veces para cuidar privilegios personales y otras para evitar acciones que conozcan sobre movimientos administrativos que podían revelar irregularidades.

La reestructuración a fondo de la Caja no es sencilla, porque es una entidad grande y con una serie de problemas complejos, y por ello mismo, todos los esfuerzos para llegar a este fin deberían partir de compromisos tanto gubernamentales como de los trabajadores que son los verdaderos dueños, junto con procesos de reorganización administrativa, para determinar de una vez por todas el manejo económico eficiente de la institución.

La Caja Nacional de Salud requiere cuanto antes la reorganización anunciada tanto en optimizar la gestión de recursos humanos, mejorando los servicios médicos, atención de medicinas, mejor organización en la atención de pacientes en consulta como hospitalaria y desde luego, que es lo más importante en la administración. Requiere también para llevar adelante este propósito que las instituciones públicas, que son las principales deudoras, cumplan con sus obligaciones de pago.

De tal modo que se tiene que mejorar la atención de salud con calidad a la población aseguradora, con planes y control de calidad y al mismo tiempo lograr equilibrio financiero con mejores ingresos respecto al gasto.



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